Tesamorelina: el péptido aprobado que apunta a la grasa que no se ve

Es un péptido aprobado que le pide a tu cuerpo su propia hormona de crecimiento y, en fase 3, bajó 15% la grasa que rodea tus órganos. Qué se vio en personas y qué medir.

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Tesamorelina: frasco de vidrio sobre piedra cálida con la frase «aprobada desde 2010, apunta a la grasa que no se ve»

En 2007, el New England Journal of Medicine publicó un ensayo con 412 personas que tenían grasa acumulada en el abdomen. En 26 semanas, la grasa que envuelve sus órganos bajó 15.2% con una inyección diaria, mientras que con placebo subió 5%. La molécula era la tesamorelina, un péptido que no inyecta hormona de crecimiento: le pide a tu cuerpo que fabrique la suya.

Muchos de los péptidos de los que se habla en internet tienen poca evidencia en personas. Este es distinto: la FDA lo aprobó en 2010 con el nombre de Egrifta, para reducir la grasa visceral en personas con VIH, y lleva más de quince años de ensayos. Lo interesante es lo que vino después, cuando los investigadores se preguntaron qué pasaba con el hígado.

Un interruptor que tu cuerpo ya tiene

Tu cerebro controla la hormona de crecimiento con una cadena de mensajes. El hipotálamo libera GHRH, la hormona liberadora de hormona de crecimiento; la hipófisis la recibe y responde con pulsos de hormona de crecimiento. Esa hormona viaja al hígado, que produce IGF-1, el mensajero que hace buena parte del trabajo.

La tesamorelina es una copia de esa GHRH, de 44 aminoácidos, con un ajuste químico que la hace más estable. Como la señal llega a tu propia hipófisis, la hormona que sale es la tuya y conserva sus pulsos naturales. Comparte la idea con otros péptidos que estimulan la liberación de tu hormona de crecimiento, como la ipamorelina; si quieres el mapa completo de estas moléculas, empieza por la revolución de los péptidos.

Para un péptido, su historia regulatoria es larga. La FDA aprobó Egrifta el 10 de noviembre de 2010 para el exceso de grasa abdominal en personas con VIH y lipodistrofia. En México, la Cofepris la aprobó para la misma indicación en 2015 y 2016. En 2025 llegó Egrifta WR, que se prepara una vez por semana. En todos los casos se aplica con una inyección bajo la piel, una vez al día, y con receta.

La grasa que no se ve es la que más dice de ti

En tu abdomen hay dos grasas. La subcutánea es la que se pellizca. La visceral está más adentro, envolviendo hígado e intestinos, y no siempre se nota por fuera.

Es la que preocupa a los investigadores. En personas con VIH se acumula durante el tratamiento antirretroviral y se asocia con más riesgo cardiovascular, y por eso los estudios de la tesamorelina la eligieron como objetivo. Ahí está la diferencia con medicamentos como la tirzepatida o la retatrutida, que bajan el peso total. Este péptido no apunta a la báscula, sino a ese depósito en particular. La pregunta era si podía mover solo ese.

Lo que se vio en personas con tesamorelina

Dos estudios fase 3, con 816 personas en total, ambos con 2 mg al día, sostuvieron la aprobación, y un ensayo posterior probó lo mismo fuera del VIH. Los tres midieron la grasa visceral con tomografía, que es la forma directa de verla:

Cambio en la grasa visceral con tesamorelina frente a placebo, medida con tomografía. Falutz 2007 (NEJM), Falutz 2010 (JAIDS), Makimura 2012 (JCEM).
EstudioQuiénesTiempoGrasa visceral
Fase 3 NEJM 2007412 personas con VIH26 semanas−15.2% placebo: +5.0%
Fase 3 JAIDS 2010404 personas con VIH6 meses−10.9% placebo: −0.6%
Sin VIH JCEM 201260 adultos con obesidad abdominal12 meses−16 cm² placebo: +19 cm²

El dato que más llama la atención no está en la tabla. En el segundo fase 3 y en el estudio sin VIH, la grasa de debajo de la piel no cambió. El efecto fue directo sobre la grasa que rodea los órganos. En el segundo estudio, además, quienes siguieron 12 meses llegaron a cerca de 18% menos grasa visceral, y la cintura también bajó.

La sangre acompañó. En el primer fase 3, los triglicéridos bajaron 50 mg/dL con tesamorelina y subieron 9 con placebo. En los adultos sin VIH bajaron los triglicéridos y la proteína C reactiva, sin cambios en la glucosa ni en la hemoglobina glicosilada. Hay un matiz: en el segundo fase 3, quienes pasaron a placebo perdieron rápido lo ganado. El efecto dura mientras dura el tratamiento.

Tesamorelina: la grasa visceral bajó 15.2% en 26 semanas en el estudio fase 3 publicado en NEJM

Del abdomen al hígado

Si el péptido saca grasa de alrededor de los órganos, la siguiente pregunta era obvia: ¿también la saca del hígado? Un primer ensayo en 50 personas con VIH, publicado en JAMA en 2014, encontró que en 6 meses la grasa del hígado bajaba con el tratamiento y subía con placebo, con un efecto neto de 2.9 puntos porcentuales.

El ensayo decisivo llegó en 2019 en The Lancet HIV: 61 personas con VIH e hígado graso, 12 meses, con biopsia antes y después. La grasa del hígado bajó 4.1 puntos más que con placebo, un 37% relativo, y el 35% del grupo tratado terminó con el hígado en rango normal, frente al 4% con placebo. La fibrosis, la cicatriz que deja el hígado graso, avanzó en 10.5% de quienes recibieron el péptido y en 37.5% con placebo.

Falta saber si funciona igual en personas sin VIH, y ahí la respuesta ya se asoma. El Massachusetts General Hospital terminó un ensayo fase 2 en 51 adultos con obesidad e hígado graso, y los primeros números están en el registro: a 12 meses, la grasa del hígado bajó una mediana de 5.3% con tesamorelina y subió 3.6% con placebo. El artículo completo todavía no se publica (consultado el 16 de octubre de 2026).

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Lo que se está probando más allá de la grasa

Con el hígado en marcha, la investigación abrió otros frentes, todos todavía en curso al 16 de octubre de 2026. Uno es la fuerza: NCT06554717 prueba el péptido junto con ejercicio en 100 personas de 50 a 80 años con VIH, para mejorar su función física, y espera sus resultados principales en junio de 2028.

Otro frente son los nervios. En Johns Hopkins, NCT03150511 estudia si acelera la recuperación tras una lesión de nervio en la muñeca en 36 personas, con término estimado en diciembre de 2027.

El tercero es el cerebro, y ahí la historia está a medias. En 152 adultos de 55 a 87 años, sanos o con deterioro cognitivo leve, 20 semanas de tratamiento mejoraron la función ejecutiva. Un fase 2 posterior en personas con VIH no encontró una diferencia clara frente al tratamiento estándar, así que la pregunta sigue abierta.

Lo que pide a cambio

Al subir tu hormona de crecimiento, el péptido también puede hacer que retengas algo de líquido. De ahí salen los efectos más comunes que lista la ficha de la FDA: dolor en las articulaciones o en brazos y piernas, dolor muscular y algo de hinchazón en pies y tobillos. La misma ficha aclara que suelen ser pasajeros o se resuelven al dejar el tratamiento.

Lo otro es la piel donde te inyectas: en las primeras 26 semanas, 25% de quienes lo usaron tuvo enrojecimiento, comezón o dolor en el sitio, frente a 14% con placebo, y rotar el lugar de la inyección ayuda.

También puede mover el azúcar: 5% terminó con hemoglobina glicosilada de 6.5% o más, frente a 1% con placebo. Y hay casos en los que no se usa: el embarazo, el cáncer activo y cuando el eje entre el hipotálamo y la hipófisis está alterado, por ejemplo tras una cirugía de hipófisis.

Qué medir si tu médico te indica tesamorelina

Que pueda mover el azúcar es una de las razones para medir. El péptido mueve marcadores que se ven en tu sangre, y los estudios los siguieron de cerca. Medir antes te da tu línea base; medir durante te dice cómo está respondiendo tu cuerpo:

Lo que se siguió en los ensayos publicados (NEJM 2007, JCEM 2012, JAMA 2014, Lancet HIV 2019) y en la ficha de la FDA.
BiomarcadorQué te diceQué se vio en los estudios
IGF-1Si tu hormona de crecimiento respondióSubió 81% en el primer fase 3
Triglicéridos y colesterolCómo se mueven tus grasas en sangreMejoraron frente a placebo
Glucosa y hemoglobina glicosilada HbA1cCómo manejas el azúcarSe vigilaron en todos los ensayos
ALT TGP y GGTCómo está tu hígadoLa ALT bajó en quienes la tenían alta, con hígado graso
Proteína C reactivaInflamación de bajo gradoBajó en hígado graso y en obesidad abdominal

La glucosa merece atención especial porque la hormona de crecimiento participa en el manejo del azúcar. En el ensayo de JAMA, la glucosa en ayuno subió en las primeras 2 semanas y a los 6 meses ya no era distinta de placebo. Por eso la ficha de la FDA pide revisarla antes de empezar y cada cierto tiempo. Si el IGF-1 sube y la grasa visceral baja sin que tu azúcar se mueva, el tratamiento va por buen camino.

Cambia algo esta semana
Mide tu cintura a la altura del ombligo, de pie y al final de una exhalación, y anótala con la fecha. Es la pista más barata de la grasa que no se ve, y fue una de las medidas que mejoraron en los estudios.

La mayoría de los péptidos promete. Este ya cumplió en personas, sabe exactamente a qué grasa apunta y ahora va por el hígado. Pocas historias de la categoría pintan tan bien.

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Preguntas frecuentes

¿Para qué sirve la tesamorelina?

Está aprobada para reducir el exceso de grasa abdominal visceral en adultos con VIH y lipodistrofia. Se estudia en hígado graso, función física y recuperación de nervios.

¿Es lo mismo que la hormona de crecimiento?

No. Es una versión de la hormona que estimula su liberación: le pide a tu hipófisis que produzca más hormona de crecimiento propia, en sus pulsos naturales.

¿Qué efectos secundarios tiene?

Los más comunes son dolor en articulaciones y músculos, hinchazón leve y reacciones en el sitio de inyección. También puede subir el azúcar, por eso se vigila la glucosa durante el tratamiento.

¿Tesamorelin o tesamorelina?

Es el mismo péptido. Tesamorelin es el nombre en inglés y tesamorelina, en español. Su marca es Egrifta, y en los primeros estudios aparece con el código TH9507.

¿Se vende en México?

La Cofepris aprobó Egrifta en 2015 y 2016 para reducir la grasa abdominal en personas con VIH y lipodistrofia. Es un medicamento con receta.

Fuentes

Contenido informativo, no sustituye la consulta médica. Última actualización: 22 de octubre de 2026.