Guadalupe-Reyes: Tu estrategia para 4 semanas de excesos
Ni los tamales ni el recalentado. Disfrutar de las fiestas no arruina tu salud porque tu cuerpo está perfectamente diseñado para procesar excesos, siempre y cuando sean ocasionales.
El efecto "qué más da"
El 12 de diciembre empieza el maratón. Tamales y postres cada tercer día. Cena de Navidad. Recalentados. Cena de Año Nuevo. Más recalentados.
Y así hasta partir la Rosca de Reyes.
La buena noticia: tu cuerpo está perfectamente diseñado para procesar excesos ocasionales.
Una cena abundante en Nochebuena no arruina tu salud. Tampoco el recalentado. Ni siquiera dos o tres eventos grandes en el mes.
El problema es perder tu patrón base durante 26 días seguidos.
Imagina que te propusiste comer saludable durante diciembre. Llegas a la primera posada y te comes cinco tamales. Al día siguiente despiertas pensando: "Ya rompí mi dieta, ¿qué más da si lo vuelvo a hacer en el desayuno?"
La ciencia tiene un nombre para esto: alimentación contrarregulatoria.
Una vez que rompes tu patrón habitual de alimentación con un exceso, tu cerebro interpreta que las reglas ya no aplican.
La restricción percibida se elimina temporalmente y el resultado es una tendencia a comer aun más que si no te hubieras restringido desde un inicio.
Guadalupe-Reyes es el escenario perfecto para este efecto: múltiples eventos que llenan tu refrigerador de recalentados y un entorno que facilita que cada día se convierta en una extensión del evento original.
Un solo "qué más da" fácil puede convertirse en 26 días de excesos.
La respuesta instintiva a este problema suele ser: "Necesito más disciplina".
Pero la evidencia científica muestra que la fuerza de voluntad es una trampa circular: mientras más te restringes, más fuerte será el efecto rebote cuando inevitablemente "falles".
La solución real no es incrementar el autocontrol. Es modificar tu entorno.
En estudios de control de peso a largo plazo, las estrategias ambientales superan consistentemente a las basadas en la fuerza de voluntad. El entorno puede trabajar para ti sin requerir esfuerzo consciente.
¿Y cómo modificas tu entorno durante Guadalupe-Reyes?
Si vas a cocinar, resiste la tentación de preparar "por si acaso". Cocinar de más garantiza un refrigerador lleno de tentaciones durante días.
Después de eventos grandes (Nochebuena, Año Nuevo), vuelve a tu alimentación habitual lo antes posible. Así interrumpes el ciclo "qué más da" para demostrarle a tu cerebro que un exceso no elimina tu patrón base.
Y presta atención a lo que te causa más tentación. El efecto contrarregulatorio no depende solo de las calorías; aumenta con el grado en que percibes un alimento como "prohibido". Esas tentaciones, en especial, disfrútalas en el momento y evita llevarlas a casa.
Un número

Monday Kick-Off: Prepara la biología de tu apetito
Las hormonas que regulan hambre y saciedad (grelina, GLP-1, CCK) no solo afectan cuánta hambre sientes. También modulan los centros de recompensa en tu cerebro.
Cuando estas hormonas están reguladas, el impulso por comer aunque no tengas hambre, disminuye significativamente.
Regular estas señales puede reducir la intensidad del efecto "qué más da". No lo elimina; el componente psicológico sigue ahí, pero reduce el impulso biológico que lo alimenta. La clave:
Apetito regulado + entorno controlado = resistencia real contra el efecto "qué más da".
¿Y cómo saber si tu apetito está desregulado? Los síntomas pueden tener múltiples causas, pero algunas señales que envía tu cuerpo podrían estar asociadas, como hambre constante, antojos dulces o grasos frecuentes, y energía inestable durante el día.
Esta semana, empieza tu día con 30 g de proteína. Dos huevos + yogurt griego. O un batido de proteína con fruta. Esto aumenta las hormonas de saciedad (CCK, GLP-1, PYY), reduce el hambre durante el día y los efectos pueden verse en tan solo una semana. Cuando llegue la primera posada, tu apetito estará regulado.
Protocolos que inspiran (a hacerlo mejor): Danny Cahill
Danny Cahill ganó The Biggest Loser en 2009. Perdió 108 kg en 7 meses, rompiendo el récord del programa. Se esforzó más que nadie, siguió el plan al pie de la letra y se coronó campeón.
Pero seis años después recuperó 45 kg. Su cuerpo pagó el costo biológico, su metabolismo se ralentizó y para mantenerse, tenía que vivir en déficit calórico permanente.
Danny hizo todo bien. El protocolo estaba mal. Afortunadamente, ya podemos hacerlo mejor:
🛑 Protocolo The Biggest Loser: Restricción extrema continua.
👏 Protocolo basado en ciencia: Periodos de restricción alternados con "descansos dietéticos" para prevenir la caída brusca de la leptina y la adaptación termogénica severa.
🛑 Protocolo The Biggest Loser: Fuerza de voluntad como único motor.
👏 Protocolo basado en ciencia: Modificar el entorno y la calidad de alimentos reduce ingesta calórica sin activar señales de hambre voraz en el hipotálamo.
🛑 Protocolo The Biggest Loser: Ejercicio brutal como castigo calórico.
👏 Protocolo basado en ciencia: Ejercicio de fuerza para mejorar la sensibilidad a la insulina y preservar el tejido magro (el motor del metabolismo), en lugar de usar cardio excesivo que eleva el cortisol y degrada la masa muscular.
