El secreto mejor guardado de tu metabolismo
El músculo es uno de los pocos órganos que pueden modificarse a voluntad. Usarlo y desarrollarlo es una de las formas más directas de hablarle a tu metabolismo en su propio idioma.
Los músculos son un órgano endocrino en acción
Piensas en músculo y piensas en volumen. En fuerza. Pero tu músculo no es solo un motor que mueve peso. Cuando tus músculos se activan, además de quemar calorías, también reprograman tu sistema metabólico.
Cada vez que un músculo se contrae, libera mioquinas. Estos mensajeros químicos viajan por tu sangre y ajustan cómo tu cuerpo maneja la glucosa, cómo quema grasa y cuánto se inflama.
Los músculos hacen tanto por nuestro cuerpo que la ciencia los reconoce cada vez más como un órgano endocrino.
El músculo decide qué pasa con el azúcar
Cuando se contrae, abre sus puertas y absorbe glucosa directamente, sin necesidad de insulina. La contracción muscular activa un mecanismo independiente que disminuye el azúcar en sangre en muy poco tiempo.
Cuando está en reposo, el músculo necesita la señal de la insulina para absorber glucosa. Pero aquí está el truco: un músculo que se contrae regularmente responde mejor a esa señal, es decir, necesita menos insulina para hacer el mismo trabajo. Si tu páncreas no tiene que liberar tanta, tus niveles de insulina se mantienen más bajos a lo largo del día.
Ambos mecanismos son clave para reducir el riesgo de enfermedades como el síndrome metabólico o la diabetes tipo 2.
El músculo le habla a la grasa
Las mioquinas que libera tu músculo también viajan a tu tejido adiposo. Le dicen a tu cuerpo que use la grasa como combustible en lugar de solo almacenarla; así, cambia tu perfil metabólico de "ahorrador" a "gastador", lo que facilita la pérdida de peso.
Y hay algo más. Más músculo significa más tejido que consume energía, incluso cuando no te estás moviendo; esto cambia la base de tu gasto energético diario. No es que aceleres tu metabolismo mágicamente. Es que tienes más tejido metabólicamente activo funcionando 24/7.
El músculo baja la inflamación metabólica
El tejido adiposo inflamado y el hígado graso crean un ambiente que favorece la resistencia a la insulina. Es un círculo vicioso: más inflamación, peor manejo de la glucosa; peor manejo de la glucosa, más inflamación.
El músculo activo rompe ese ciclo. Las señales que libera reducen la inflamación de bajo grado y mejoran el entorno metabólico de todo tu cuerpo. No solo en el músculo. En todas partes.
Por eso no se trata de cuánto pesas. Se trata de cuánto de ese peso corresponde al músculo funcionando como órgano endocrino.
El músculo es uno de los pocos órganos que pueden modificarse a voluntad. Usarlo y desarrollarlo es una de las formas más directas de hablarle a tu metabolismo en su propio idioma.
Cada contracción es una señal. Cada serie es una instrucción metabólica que reescribe las reglas de cómo tu cuerpo maneja la energía.
💡Tus músculos mandan señales a todo tu cuerpo; y tu cuerpo te las manda a ti. Solo tienes que escucharlo. Mide tu glucosa, insulina, colesterol, triglicéridos y +100 biomarcadores esenciales para tu salud.
Músculos y huesos: el mejor equipo
Tus músculos no trabajan solos. Cuando se contraen bajo carga, mandan señales mecánicas y químicas a tus huesos. Por cada "necesito que seas más fuerte para soportar esto", tus huesos responden aumentando densidad.
Es un diálogo constante. Músculo fuerte construye hueso fuerte. Músculo débil deja al hueso vulnerable.
El problema es que sin actividad regular, perdemos entre 3% y 8% de masa muscular por década. Y esa pérdida arrastra al hueso con ella. Menos músculo. Menos densidad ósea. Más riesgo de fracturas.
Los mexicanos estamos en riesgo, el 60% de los adultos mexicanos no cumplen con las recomendaciones mínimas de actividad física. No estamos hablando de CrossFit o maratones. Estamos hablando de 150-300 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada a la semana (recomendación de la OMS), lo cual es menos de 40 minutos al día. Y aún así no llegamos.
Para cuidar y desarrollar nuestros músculos bastan dos sesiones de resistencia por semana. Pesas, bandas, tu propio peso corporal. Lo importante es que trabajes contra resistencia progresiva.

Haz 3 series de 10 sentadillas con tu propio peso cada mañana durante 7 días. Las sentadillas activan cuádriceps, glúteos y core en un solo movimiento, enviando señales directas a tus huesos de la cadera y la columna.
¿Y si cambias perder peso por ganar músculo?
La Dra. Gabrielle Lyon, médica especializada en medicina geriátrica y autora de Forever Strong, creó el concepto de Muscle-Centric Medicine (medicina centrada en el músculo). Su tesis es provocadora: el problema no es que tengamos demasiada grasa. Es que tenemos muy poco músculo.
Lyon argumenta que llevamos décadas tratando la obesidad como una enfermedad de exceso de grasa, ella propone tratarla como una enfermedad de deficiencia muscular. Y así cambiar el enfoque de restringir calorías a construir tejido metabólicamente activo.
Su protocolo se basa en tres ejes:
1. Proteína como prioridad, no como complemento
Lyon recomienda un mínimo de 1.6 g de proteína por kilo de peso corporal al día, distribuido en al menos 30g por comida. ¿Por qué? Porque se necesita un umbral mínimo de leucina (~2.5g) por comida para activar la síntesis de proteína muscular.
2. Entrenamiento de resistencia como medicamento
No como opción. No como hobby. Como tratamiento médico. Lyon prescribe entrenamiento de fuerza 3-4 veces por semana, enfocado en movimientos compuestos: sentadillas, peso muerto, prensa, remo.
3. Diagnóstico por composición corporal, no por peso
El peso en la báscula no distingue músculo de grasa. Lyon aboga por evaluar la composición corporal real. Una persona de 75 kg con 35% de grasa corporal y una de 75 kg con 20% viven en cuerpos con riesgos de salud radicalmente diferentes.

💡¿Sabes si tus músculos están haciendo bien su trabajo? Tu salud metabólica y cardiovascular tienen la respuesta.