El deseo sexual también es salud

La disfunción eréctil, la caída del deseo sexual, los cambios en la lubricación o la excitación, o la dificultad para alcanzar el orgasmo—todas son respuestas adaptativas de nuestro cuerpo.

El deseo sexual también es salud

La señal de tu libido

Cuando la libido baja, lo primero que solemos asumir es que algo anda mal en la relación.

Que perdimos la chispa, que necesitamos reconectar y esforzarnos más por tener intimidad. Como si el deseo fuera solo una cuestión de romanticismo.

Sí, la relación importa, pero es solo uno de varios determinantes biológicos, psicológicos y relacionales del deseo.

Lo mejor que puedes hacer es abordar los cambios en la libido como información compartida. Como señales que nuestro cuerpo emite sobre su situación actual. Desde una dinámica de pareja que necesita ajuste, hasta estrés acumulado o una enfermedad no diagnosticada.

Si no se pueden identificar factores emocionales o externos y tu deseo sigue bajo, quienes podrían estar enviando señales son tu sistema nervioso, metabólico y hormonal.

Cuando pasas por una depresión, se alteran los circuitos cerebrales de recompensa y de motivación. O cuando experimentas estrés sostenido, el cuerpo libera cortisol de forma constante hasta el punto de bloquear la excitación. Si tu salud metabólica está comprometida por obesidad, resistencia a la insulina o diabetes, se ven afectados procesos esenciales para la vasodilatación genital. Otras condiciones, como el hiper- o hipotiroidismo, alteran el metabolismo y la función hormonal de todo el cuerpo, afectando la función sexual en muchas personas que las padecen.

La disfunción eréctil, la caída del deseo sexual, los cambios en la lubricación o la excitación, o la dificultad para alcanzar el orgasmo: todas son respuestas de nuestro cuerpo para adaptarse a las condiciones actuales.

Cuando estas condiciones se modifican, la libido a menudo regresa sin intentar forzarla directamente.

Si bien no existe un biomarcador ni un conjunto de biomarcadores que detecte la disfunción sexual, algunos de ellos pueden darte indicios de problemas de salud subyacentes que afectan tu libido. Por ejemplo:

  • La glucosa en ayunas, la insulina, el índice HOMA y los lípidos revelan si tu metabolismo está funcionando eficientemente o si hay resistencia a la insulina y riesgo cardiovascular, que comprometen el flujo sanguíneo y la energía disponible.
  • La testosterona ayuda a detectar hipogonadismo en anatomía masculina y, en contextos específicos de anatomía femenina, como menopausia quirúrgica o terapia hormonal supresora, puede evaluarse esta hormona para identificar deficiencia androgénica
  • La hormona estimulante de la tiroides (TSH) detecta trastornos como el hipo- o hipertiroidismo.
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Más horas de sueño, mayor deseo sexual.

La semana pasada vimos cómo el sueño afecta tu metabolismo. Hoy volvemos al tema, pero esta vez desde su impacto en tu vida sexual.

El sueño actúa como director de orquesta del cuerpo, coordinando hormonas, neurotransmisores y sistemas de órganos. Cuando no duermes suficiente, ningún aspecto de tu salud queda intacto, incluyendo tu libido.

Las hormonas sufren alteraciones que suelen traducirse en disfunción eréctil, sequedad vaginal, menor placer sexual y/o dificultad para alcanzar orgasmo.

Estudios han comprobado que hombres jóvenes y sanos que duermen cinco horas por noche durante una semana tienen niveles de testosterona equivalentes a alguien 10 años mayor. En mujeres, solo una hora extra de sueño se asocia con 14% más probabilidad de querer intimidad física con su pareja.

El daño no es solo físico. La privación de sueño genera cansancio, ansiedad y cambios de humor que reducen el deseo de intimidad. Una de cada cuatro parejas no tiene sexo porque están demasiado cansadas. Cuando las parejas no duermen suficiente, son más propensas a tener conflictos que no se resuelven efectivamente debido a pérdida de empatía y menor capacidad para generar soluciones.

Dormir más no es un hack, es requisito. Sin tiempo suficiente para regular hormonas y procesar emociones, tu libido es uno de los primeros sistemas en apagarse. Al contrario, sueño suficiente y de calidad se asocia con regulación emocional, claridad mental, mayor energía y mayor libido.

💡
Cambia algo esta semana
Cena al menos dos horas antes de acostarte y evita comidas pesadas cerca de la hora de dormir. Comer tarde genera demandas metabólicas altas que obligan a tu cuerpo a digerir cuando debería estar descansando, y causa fluctuaciones de glucosa que interfieren con la calidad del sueño.

Andrew Huberman: 3 acciones clave que optimizan el estrógeno y la testosterona

Andrew Huberman, neurocientífico de Stanford, enfatiza que la testosterona y estrógeno están presentes en todos los cuerpos. No son "hormonas masculinas" ni "femeninas", son hormonas sexuales cuyos ratios determinan sus efectos.

Ambas hormonas impactan libido, receptividad sexual, regulación de ansiedad, optimismo y bienestar general. En la anatomía masculina, la testosterona impulsa la búsqueda de pareja y reduce los umbrales de estrés, pero el estrógeno también es esencial para la libido; sin niveles adecuados, el deseo desaparece por completo.

En la anatomía femenina, la testosterona aumenta la búsqueda de intimidad (especialmente justo antes de la ovulación), mientras que el estrógeno promueve la receptividad sexual. Optimizar estas hormonas consiste en mantener ratios saludables según tu fisiología.

Estas son algunas de las acciones que propone Huberman:

💤 Evitar la apnea del sueño
Esta genera acumulación de CO₂ y dispara liberación crónica de cortisol. El cortisol compite directamente con la producción de testosterona y estrógeno: ambos usan colesterol como precursor, pero cuando el cortisol está elevado, secuestra el colesterol e inhibe la síntesis de hormonas sexuales. Respirar nasalmente (no por la boca) durante el día y la noche reduce apnea, optimiza intercambio de gases y permite que el cuerpo priorice producción hormonal sobre respuesta al estrés.

🧊 Exposición breve al frío
Entre 1 y 10 minutos de frío (cold plunge o ducha fría) seguido de recalentamiento genera rebote de vasodilatación en las gónadas. El frío apaga temporalmente los nervios que controlan la constricción vascular, bloqueando la entrada de sangre a ovarios o testículos. Al calentarse el cuerpo, hay hiperflujo sanguíneo que transporta más hormonas estimulantes (LH, FSH) hacia las gónadas, promoviendo la producción de estrógeno o testosterona.

🥗 Magnesio, zinc, vitamina D
Deficiencias en estos tres nutrientes comprometen el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y reducen la producción de hormonas sexuales. No crean inflexión dramática como suplementos específicos, pero establecen el respaldo metabólico necesario para que el cuerpo produzca niveles endógenos normales. Sin esta base, cualquier otro protocolo tiene un piso limitado.

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